Informe político presentado a la XIII Convención Nacional de Socialist Organizer

Informe político

Informe político oral presentado a la XIII Convención Nacional de Socialist Organizer / El Organizador Socialista. Extractos.

El proyecto de resolución política titulado “La lucha por la acción política obrera independiente” empieza, como debería hacerse siempre, insertando los acontecimientos políticos de los Estados Unidos en el contexto internacional, poniendo el acento en la crisis de dominación del imperialismo estadounidense.

El imperialismo, y en primer lugar el imperialismo norteamericano, en la época de la agonía mortal del capitalismo, tiene que intensificar sus ataques contra los trabajadores, los pueblos y las naciones oprimidas en todo el mundo. Esto es lo que comprobamos en todas partes.

Pero lo nuevo en el último periodo es que –dada la creciente resistencia a la ofensiva imperialista por parte de los trabajadores y de las masas empobrecidas, a escala mundial, dadas las grietas crecientes que esa resistencia produce en el seno de la clase dirigente, en particular la norteamericana–el imperialismo estadounidense no tiene condiciones para aplicar su programa como preveía.

(En esta parte, el informe revisa los obstáculos con los que choca el imperialismo norteamericano en Siria, Palestina, África del Norte, Venezuela, Asia, Afganistán, Iraq e Irán).

Las notas editoriales del número 81 de La Verdad (abril 2014) abordan la crisis de dominación del imperialismo en los Estados Unidos mismos, en los términos siguientes:

“La crisis específica del imperialismo estadounidense procede en primer lugar de su papel a nivel mundial, del hecho de que el imperialismo estadounidense, piedra angular del mantenimiento del sistema de explotación capitalista en todo el planeta, está directamente golpeado por todas las crisis que sacuden el orden capitalista mundial (…). Esta crisis tiene también una dimensión particular en los Estados Unidos, que surge de la lucha de la clase obrera estadounidense, sobre todo en el seno del movimiento obrero donde se agudiza el choque entre la lucha por la independencia de clase y los aparatos, incluidas las cúpulas de la central sindical AFL-CIO, que quisieran por todos los medios subordinar el movimiento obrero al imperialismo”.

Una muestra clara de la crisis de dominaciónen el plano interno, es la incapacidad de los principales dirigentes del Partido Demócrata y del Partido Republicano de imponer las “reformas” Simpson-Bowles de la Seguridad Social (Social Security), de Medicare y de Medicaid, propuestas por los dos partidos. Los capitalistas necesitan apoderarse de las enormes sumas –billones de dólares– que escapan a su control, para compensar la declinación de las tasas de ganancia. Sin embargo, hasta ahora, han sido incapaces de lograrlo debido a la resistencia masiva de los trabajadores a esas “reformas” y debido a la crisis en el Partido Republicano con la aparición del Tea Party. Una parte del Tea Party ha dicho de manera tajante que no habrá reformas si éstas implican aumentos de impuestos aunque sea de manera mínima.

Pero esa misma divergencia del Tea Party solo se puede explicar tomando en cuenta la resistencia de la clase obrera. Todas las corrientes del Partido Demócrata entienden perfectamente que solo es posible vender sus “reformas del gasto social” al movimiento obrero y a las asociaciones de jubilados, si encuentran el medio de hacer tragar esa amarga píldora a los trabajadores. Ese medio es la propuesta de un pequeño aumento de impuestos, aumento que –subrayan– en el caso del gran capital sería compensado por la reducción ulterior de los tipos impositivos que gravan los ingresos de las empresas. Las grandes manifestaciones y las protestas organizadas por el movimiento sindical y sus aliados exigiendo “¡No se metan con la Seguridad Social ni con Medicare!” han sacudido al establishment de la clase dominante, haciendo muy difícil, si no imposible, cualquier acuerdo por el momento.

La crisis provocó que el gobierno se paralizara. El otoño pasado, las instituciones del país se paralizaron durante quince días. El hecho de que los sectores tradicionales del Partido Republicano hayan logrado controlar al ala Tea Party y así evitar una nueva parálisis cuando a principios de 2014 se aprobó el presupuesto federal, ilustra los límites del Tea Party a escala nacional. Sin embargo, localmente, los partidarios del Tea Party se refuerzan y son una amenaza para algunos republicanos que no son miembros de esa tendencia, de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre de 2014.

Otra crisis procede de la incapacidad de la clase dominante para lograr que los trabajadores norteamericanos acepten la ley de Protección al paciente y atención sanitaria asequible (Patient Protection and Affordable Care Act, ACA u Obamacare). Recordemos que originalmente la ley fue urdida en los think tanks republicanos. De la A a la Z, es una operación de la clase dominante para aumentar los beneficios de las compañías y las empresas de seguros de salud privados.

El Tea Party de los republicanos, con su típica demagogia, tiene el propósito de desmantelar la ACA, después de que no logró evitarla totalmente. Los tribunales, luego de la ofensiva de los republicanos de derecha, pretenden a toda costa retirar de la ley la posibilidad de que los gobiernos estatales auxilien a las personas de bajos ingresos para que éstos puedan beneficiarse de la cobertura de Medicaid. Puede que sea el único aspecto progresista de la ACA y por ello se lo condena a desaparecer.

Sin embargo, una vez más, lo que alimenta la crisis de la ACA, no es el Tea Party, es la amplia oposición de los trabajadores en todo el país a las compañías de seguros privadas. Esa oposición masiva se expresó en el pasado congreso de la AFL-CIO. Tanto los delegados como los dirigentes que presidían los trabajos, se manifestaron en contra de que ACA destruya los planes sindicales de salud.[1] Entre los trabajadores y los oprimidos hay un enorme apoyo al sistema de salud basado en el salario diferido (“single payer”).

En realidad, mientras que la ACA no levanta cabeza, se ha reanudado el combate por el sistema de single payer.

Hay también una profunda crisis que menoscaba la capacidad de la clase dominante norteamericana para llevar a la práctica su plan “bipartidario”[2] de reforma integral de la inmigración –una reforma que permitiría que una pequeña minoría de inmigrantes sin papeles, que viven en los Estados Unidos, alcancen la ciudadanía a cambio de militarizar aún más la frontera, disminuir los derechos laborales y lanzar ataques redoblados contra los nuevos inmigrantes.

Esa crisis se profundizó con el debate alrededor de más de 57 000 niños sin papeles provenientes de América Central. Obama aceptó utilizar su “autoridad ejecutiva”[3] para tratar ese urgente problema, pero no con el propósito de terminar con las deportaciones, como exige el movimiento por los derechos de los inmigrantes, incluida la AFL-CIO. Más bien se trata de llevar a la práctica el plan de deportación masiva preconizado por los republicanos y asignar miles de millones de dólares más para la militarización creciente de la frontera entre los Estados Unidos y México.

El último elemento de este breve listado es la resistencia masiva de los profesores, de los estudiantes y de todos los que apoyan la educación pública, contra las “reformas” destructivas de Obama y Arne Duncan, Secretario de Educación.

En el último periodo ha habido una importante movilización de la base contra la ofensiva de privatización, a menudo con la creación de agrupamientos en los sindicatos de la Asociación Nacional de Educación (National Education Association, NEA) y la Federación Americana de Profesores (American Federation of Teachers, AFT).

En Massachusetts, una lista de candidatos por la reforma del sindicato y contra la privatización desplazó a los anteriores dirigentes de la NEA. En Los Ángeles, una corriente de “reforma” similar a la de CORE en Chicago, ganó las elecciones del sindicato Profesores Unidos de Los Ángeles (United Teachers of Los Angeles, UTLA). En todo el país se organizan agrupaciones similares.[4]

Estas últimas semanas, los dirigentes de la NEA y de la AFT han tenido que vérselas con resoluciones propuestas por delegados de sus congresos nacionales. En la NEA, una aplastante mayoría de delegados aprobó una resolución que exige la renuncia de Arne Duncan como Secretario de Educación.

En cuanto hay ocasión, los trabajadores presentan sus demandas de clase. El ejemplo más reciente es la elección de Mark Dimondstein como presidente del Sindicato de Trabajadores Postales de América (American Postal Workers Union, APWU). Dimondstein logró vencer en la elección con el mandato de luchar por la unidad de los cuatros sindicatos de trabajadores postales para terminar con la destrucción de correos. Es un aliado importante en la Red de Resistencia Sindical. Participó en la reunión de la dirección de la Red celebrada en Charleston (Carolina del Sur) en la primavera de 2013. Más importante aún, es un firme partidario de crear el Partido Obrero (Labor Party). Se declara dispuesto a relanzar una organización del tipo de Promotores del Partido Obrero (Labor Party Advocates) en los meses próximos. Es necesario unir todas las facetas de nuestra intervención con un solo eje, que es promover la lucha por la acción política independiente de la clase trabajadora.

Obama y los demócratas no podrían atacar a los trabajadores y a los  oprimidos, en nombre de la clase dominante, si no tuvieran el apoyo de los dirigentes sindicales de este país.

Por ello, es probable que Hillary Clinton sea la próxima candidata del Partido Demócrata en la elección presidencial y ocupe la presidencia. Como nunca antes, la clase dominante norteamericana necesita al Partido Demócrata para contener la cólera y la resistencia soterradas que comienzan a aflorar aquí y allá.

El Partido Republicano está en ruinas, sus potenciales candidatos a la presidencia son poco numerosos y grises, incluso según sus criterios, lo que sin embargo, no significa que la desmoralización masiva con respecto a Obama y a los demócratas –que derivase en una enorme abstención el día de la votación– no puedan llevar a que los republicanos logren de nuevo la mayoría en el Senado en las próximas elecciones de mitad de mandato.

De esto se deriva la principal conclusión política de nuestro proyecto de resolución. Como nunca antes, hay la necesidad imperiosa de que los sindicatos –la única expresión organizada de la clase obrera como clase para sí– rompan con el Partido Demócrata; por un lado, para crear una respuesta independiente en los lugares de trabajo, por otro, para forjar un movimiento político independiente en el terreno electoral.

Ahí estriba una debilidad política importante de nuestra organización, que debemos superar paulatinamente. En la mayoría –si no en todas– las resoluciones de los precedentes congresos de Socialist Organizer afirmamos que el combate por la acción política obrera independiente es nuestra prioridad –lo que significa que es la línea estratégica de nuestra organización, que relaciona todo lo que hacemos en nuestros respectivos ámbitos de lucha y de intervención. Sin embargo, hemos encontrado grandes dificultades para llevarla a la práctica en toda la organización en nuestra actividad cotidiana.

Lo que necesitamos es una campaña común –o una perspectiva de acción– que pueda relacionar los diferentes sectores de nuestra intervención. La ausencia de ese hilo conductor nos pone en peligro de expresarnos “sectorialmente” en nuestra actividad política –lo que significa que hacemos un buen trabajo y buenas campañas, pero no están relacionadas con la batalla de conjunto cuyo propósito es que los sindicatos rompan con los demócratas y formen su propio partido político con sus aliados.

Debemos continuar y ampliar nuestra actividad en defensa de los derechos de las mujeres, que sufren la ofensiva de la clase dominante. El ataque de la cadena de grandes almacenes Hobby Lobby contra el derecho al aborto, la decisión del Tribunal Supremo sobre las zonas de seguridad delante de las clínicas[5] que practican abortos, los ataques contra todos los derechos de las mujeres en materia de procreación y muchos otros, exigen un frente único en defensa de los derechos de las mujeres.

Necesitamos continuar y ampliar nuestra actividad en los sindicatos, en particular en los sindicatos de profesores, para detener los ataques relacionados con el asunto Vergara, para defender a nuestros jubilados y no permitir que este problema se utilice para lanzar ataques contra los salarios de los profesores y sus condiciones laborales.[6]

Debemos actuar más intensamente con relación a los derechos de los inmigrantes, pugnar por detener las expulsiones, batallar por una reforma justa de la inmigración basada en la totalidad de los derechos obreros y democráticos.

Tenemos que estar en primera línea de la lucha porque se haga justicia a Michael Brown, Trayvon Martin y a todos los militantes negros asesinados por la policía.

Pero todo esto debemos hacerlo de una manera que garantice la convergencia de nuestras actividades para promover la acción política obrera independiente.

Esta debilidad nuestra es menor ahora que en algunos momentos del pasado, por la simple razón de que hemos contribuido como Socialist Organizer a crear una coalición importante de resistencia obrera, la Red de Resistencia Sindical (Labor Figthback Network), que promueve la lucha por la independencia de los sindicatos, la acción obrera de masas y más recientemente, la necesidad de un “partido de trabajadores basado en los sindicatos y en las organizaciones populares progresistas”, una formulación que no es la nuestra, pero que al indicar que el partido a crear debe fundarse principalmente con base en los sindicatos, plantea la necesidad de combatir porque los sindicatos rompan con el partido Demócrata.

Se abren posibilidades de luchar por candidatos independientes presentados por sindicatos y organizaciones populares. En ese sentido, hay una discusión en Chicago para que Karen Lewis, la nueva presidenta del sindicato de profesores, Chicago Teachers Union (CTU), se presente como candidata al puesto de alcalde en la próxima primavera contra Rahm Emanuel, exjefe del gabinete de Obama (y actual alcalde de Chicago). Un reciente sondeo publicado en Huffington Post indica que Karen Lewis podría vencer a Rahm Emanuel en esa elección.

Sin embargo, el gran problema es el siguiente: Karen Lewis y la CTU han formado la Organización Política Independiente (Independent Political Organization, IPO) que dice promover la acción política de la clase obrera independiente, pero que permanece atada a la estrategia de “un pie dentro y otro fuera” del Partido Demócrata.

¿No es necesario emprender una campaña para invitar a Karen Lewis a presentarse al puesto de alcalde (cosa que aún no ha decidido), pero como candidata independiente, propuesta por el CTU y la IPO, contra los demócratas –y no como una candidata “progresista” que participa en las primarias demócratas que preceden a la elección de alcalde?

¿No es necesario colectar cientos de firmas de militantes sindicales y políticos por cientos, si no miles y decenas de miles, no sólo en Chicago, sino en todo el país, para invitar a Karen Lewis a presentarse como candidata independiente con la plataforma de resistencia que ella ha adoptado, y luego invitar a todos los sindicatos de Chicago a apoyarla como candidata obrera independiente al puesto de alcalde?

Como Socialist Organizer, ¿no tenemos la responsabilidad de promover este tipo de campañas en los sindicatos, en el movimiento por los derechos de los inmigrantes, el movimiento de mujeres, entre los defensores de la educación pública, entre las organizaciones y los militantes negros y más allá?

En cada sector de intervención podemos reunir muchas firmas para incitar a Karen Lewis a presentarse como candidata independiente. Podemos actuar con otros para elaborar declaraciones específicas y peticiones en las que expliquemos por qué es fundamental para el movimiento por los derechos de los inmigrantes, por ejemplo, que Karen Lewis sea candidata al puesto de alcalde, en tanto que candidata independiente, en una ciudad que tiene más de un millón de inmigrantes provenientes de la frontera sur, contra un partido que ha expulsado a más de dos millones de inmigrantes sin papeles en los cinco años pasados y contra un miembro “liberal” del congreso (Luis Gutiérrez) que se atrevió a reprimir a la juventud inmigrante porque salió a la calle a detener un autobús de la ICE (Immigration and Customs Enforcement) lo que convirtió la lucha contra las expulsiones en un problema nacional desde el punto de vista de los trabajadores de todo el país (…).

También hay la perspectiva de una cumbre obrera en otoño para discutir la posibilidad de relanzar una agrupación del tipo “Promotores del Partido Laborista” (Labor Party Advocates, LPA). Altos responsables sindicales llegan de nuevo a la conclusión de que debe hacerse algo diferente. Entregarse a los demócratas significa condenarse a la pasividad y llevaría a acelerar el declive del movimiento sindical.

Dado que somos partidarios de la lucha por un agrupamiento del tipo “LPA” tenemos que iniciar la discusión política al respecto en las columnas del periódico The Organizer y en su suplemento Unity & Independence para responder a la pregunta: ¿por qué se hundió el Partido Obrero iniciado por Tony Mazzocchi a medidados de los años 1990? Somos los únicos que explicamos que esto se debió a que los dirigentes del Partido Obrero se negaron a romper claramente con el Partido Demócrata. Debemos dialogar con los militantes honestos que pueden estar en desacuerdo con nosotros o que pueden decir: “es posible que tengas razón en decir que no hubo una ruptura clara, pero en este momento, ¿no es prematuro lanzar la propuesta de Partido Obrero?” (…).

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Introducción escrita de la resolución política

(Aprobada por la XIII Convención Nacional de Socialist Organizer)

El objetivo del proyecto de resolución política es “la lucha por la acción política obrera independiente hoy.” Todos los congresos de Socialist Organizer, desde nuestros inicios en 1991 han abordado esta orientación en sus resoluciones políticas. Es la línea estratégica de nuestra organización, que une todo lo que hacemos en nuestras arenas de lucha e intervenciones. Es nuestro timón político.

La Cuarta Internacional –basándose en el método marxista– siempre ha puesto de relieve el hecho de que la clase obrera es la fuerza motriz central del cambio revolucionario, mediante su movimiento independiente y sus organizaciones. No hay sustitutivos para derrocar el capitalismo y establecer la democracia socialista.

La clase obrera es la única clase revolucionaria de la sociedad. La clase, formada por trabajadores de diferentes géneros, orígenes étnicos, nacionalidades, orientaciones sexuales, edades y niveles de cualificación– solo mediante su propia organización y su actividad puede liberarse de la servidumbre del capitalismo, y solamente liberándose a sí misma puede liberar al resto de la sociedad de las cadenas de la explotación y la opresión. Esta realidad está enraizada en las relaciones capitalistas de detracción de la plusvalía producida por la clase obrera.

Por lo tanto, nuestra estrategia global tiene como eje la lucha por recuperar a las organizaciones obreras (principalmente los sindicatos), como instrumentos de la resistencia y lucha de los trabajadores.

Los sindicatos, a pesar de estar debilitados, son el resultado de las luchas históricas que permitieron el surgimiento de la clase obrera como clase para sí. Nos esforzamos, pues, por intervenir en las luchas sindicales, planteando la necesidad de una acción obrera independiente y de la acción política obrera independiente, formando comités en la base pero también con una línea de frente único desde la cúpula a la base, procurando en todo momento ayudar a movilizar a la base, aprovechando y profundizando las fisuras que se desarrollan en el seno de la dirección sindical existente a medida que se agrava la crisis.

La lucha por la independencia política obrera es inseparable del combate porque los sindicatos desempeñen plenamente su papel como instrumentos de resistencia y militancia democrática para sus miembros y para toda la clase obrera (contra la austeridad, los ataques racistas, la reducción de los derechos de las mujeres, etc.).

La clase capitalista necesita subordinar los sindicatos –únicas organizaciones obreras de masas existentes– al Partido Demócrata mediante la burocracia sindical La tarea central de Socialist Organizer, sección de la Cuarta Internacional en Estados Unidos, es luchar por separar a los sindicatos de ese partido y por un partido obrero basado en los sindicatos. Esta es la expresión en los Estados Unidos de la orientación mundial de la Cuarta Internacional de construir sus secciones “con la línea de la transición”. La subordinación respecto a los demócratas es el principal obstáculo que enfrenta el movimiento de los trabajadores estadounidenses.

Mediante la lucha por su emancipación, la clase obrera debe defender las luchas de todos los sectores oprimidos y explotados de la sociedad.

Nuestra tarea como sección estadounidense de la Cuarta Internacional, es luchar por la abolición del capitalismo y de las relaciones burguesas de propiedad. Luchamos para que la clase obrera tome el poder político en sus manos. Esto significa que para nosotros el problema más importante, la cuestión primordial, es la independencia y la unidad de la clase obrera. Es fundamental, pues, luchar por la unidad de la clase obrera de los Estados Unidos, englobando a todos sus componentes, sea cual sea su origen nacional, étnico o cultural.

Pero en los Estados Unidos hay una dimensión específica de la lucha de clases, el problema de la opresión nacional.

La “supremacía blanca” ha sido y sigue siendo la fuente central de división en la clase obrera de los Estados Unidos. Para ayudar a superar ese obstáculo, luchamos porque los sindicatos defiendan los derechos de los grupos racial y nacionalmente oprimidos, y apoyamos y participamos en movimientos autónomos y en organizaciones de negros y latinos, como parte del combate por la unidad de la clase obrera.

Los sectores más oprimidos de la sociedad estadounidense tienen un enorme potencial revolucionario que será fundamental para la lucha revolucionaria –y para la construcción de un partido revolucionario de masas– en los Estados Unidos.

Apoyamos la organización de todos los grupos que se enfrentan a la opresión racial o nacional en los Estados Unidos, en su lucha por la igualdad y la justicia social. Al mismo tiempo, luchamos por forjar la unidad de todos los componentes de la clase obrera de los Estados Unidos en la lucha por la revolución socialista, que es la primera condición para erradicar la opresión racial.

Con el propósito de contribuir a fortalecer la lucha de liberación de los oprimidos, mediante la ruptura con el Partido Demócrata, y para ayudar a la unidad de los trabajadores de todas las nacionalidades por la igualdad de derechos, apoyamos la construcción de un partido negro independiente, que en Socialist Organizer lo entendemos ligado a la lucha por un partido obrero basado en los sindicatos.

Apoyamos toda iniciativa que busque promover la unidad de un partido negro con (y potencialmente dentro de) un partido obrero basado en los sindicatos.

La lucha de los chicanos y de inmigrantes de otros países de América Latina es también un componente importante de la lucha de la clase obrera. La lucha por la amnistía y la legalización, contra la criminalización racial y las deportaciones (SB 1070, etc.),[7] en defensa de los estudios étnicos y la educación bilingüe y otras demandas de igualdad y autonomía cultural son muy importantes, especialmente dada la criminalización masiva de los inmigrantes en todo el país.

Apoyamos la organización de los chicanos y latinos y vemos nuestro trabajo en el Movimiento Estudiantil Chican@ de Aztlán (MEChA), en particular, como un medio clave de intervención política. Si surgiera un movimiento en esta dirección, apoyaríamos la formación de un partido político chicano/La Raza/latino para luchar por las demandas de los chicanos y otros inmigrantes. Dentro de un partido de ese tipo, pugnaríamos por la independencia política y la unidad con el movimiento de los trabajadores organizados y el movimiento de liberación negro en relación con la lucha por un partido obrero basado en los sindicatos.

Resolución política (extractos)

La clase obrera de los Estados Unidos –particularmente sus sectores más oprimidos– ha sufrido duros golpes en los últimos seis años, de gobierno de Obama.

El mayor problema que enfrenta la clase trabajadora no es tanto que Obama y los demócratas impongan recortes draconianos; después de todo, esa es la naturaleza del Partido Demócrata. El mayor problema es que los dirigentes del movimiento sindical acompañan estos ataques sin precedentes contra la clase obrera debido a su subordinación a los demócratas. Sin el apoyo del movimiento obrero a la política de recortes de Obama y sus llamamientos a “repartir los sacrificios”, los grandes ricos, que son los que gobiernan, serían incapaces de imponer su plan de destrucción.

Sin embargo, esto no significa que la clase obrera contemple pasivamente tods esas agresiones. No, de Wisconsin a Ohio, pasando por la magnífica huelga de los profesores de Chicago –huelga que no se hubiera producido si fuese por los demócratas y los dirigentes sindicales–, los trabajadores buscan medios para resistir, con sus organizaciones.

Del levantamiento en Wisconsin al exitoso referendo en Ohio contra la legislación antisindical, a la poderosa huelga en la enseñanza de Chicago en 2012, la clase obrera de Estados Unidos está escribiendo nuevos capítulos en su rica historia de lucha de clases. En todos los ámbitos, los sindicalistas buscan medios para resistir a los intentos del capitalismo mundial de cooptar a las oranizaciones sindicales y buscan recuperar sus sindicatos para el combate.

Esto fue cierto, también, respecto a los delegados y los invitados asistentes a la convención nacional de septiembre de 2013 de la AFL-CIO, que sin romper necesariamente con la políticas de los dirigentes de la confederación, incluso en formas contradictorias, expresaron la determinación de la clase obrera de mantener la independencia de sus organizaciones.

En esa convención, los dirigentes de la AFL-CIO, atados a Obama y al Partido Demócrata, se enfrentaron a una rebelión cuando manifestaron su apoyo al Obamacare. La convención de la AFL-CIO, además de reafirmar su mandato de pugnar por un sistema de salud solidario (basado en el salario diferido), exigió una serie de “correctivos” a la Ley de asistencia sanitaria asequible (ACA, por sus siglas en inglés) como condición para que los sindicatos apoyen el plan de reforma de la salud de Obama. Pero no bien terminó el congreso, Obama anunció su rechazo categórico de las demandas de los sindicatos.

Los dirigentes de la AFL-CIO presentaron a finales de julio una propuesta que hubiera llevado a la central sindical a actuar como una organización no gubernamental (ONG), renegando de su naturaleza de clase trabajadora. Esa propuesta chocó con una fuerte oposición y se modificó sustancialmente antes de presentarla a los delegados en la convención.

Y aunque los dirigentes de la central impusieron, mediante procedimientos burocráticos, una resolución que apoyaba veladamente la Iniciativa de ley antinmigrante del Senado, la abrumadora mayoría de los delegados era favorable a una auténtica reforma del sistema de inmigración, contradictoria con ese proyecto de ley del Senado.

Esto es lo que no pueden aceptar los capitanes del capital financiero internacional. No pueden tolerar una organización sindical que no se someta a su política, y aún menos, que la rechace. Con una deuda que crece monstruosamente y que asfixia a la economía, el capital financiero de Estados Unidos no tiene más opción que aumentar sus márgenes de beneficio para aliviar las presiones del mercado. Tienen que destruir los contratos colectivos de trabajo y los derechos que los sindicatos han logrado desde hace 150 años con la lucha de clases. Los capitalistas necesitan reducir los costes laborales a toda costa, aunque con ello dañen las formas tradicionales de dominación política de la clase dirigente –incluido el marco de colaboración de clases entre trabajo y capital que ha prevalecido desde la Segunda Guerra Mundial.

El único recurso de la clase capitalista, es lograr el apoyo de las burocracias sindicales a su plan de reducción del coste del trabajo. Por esa razón, la lucha contra el corporativismo y por la independencia del movimiento sidical es una cuestión política fundamental en la actualidad.

El capital financiero exige que los aparatos burocráticos que dirigen el movimiento sindical se integren totalmente en un marco de acepación de los acuerdos y pactos que aniquilan las garantías y derechos colectivos. La clase capitalista sabe que no tiene ninguna posibilidad de imponer ni una sola medida de atomización de la clase obrera si no asocia las organizaciones obreras a la aplicación de sus políticas destructivas. Los dirigentes de las organizaciones de los trabajadores se alinean cada vezmás abiertamente con esa orientación corporativista, que amenazan con destruir a la clase obrera y a sus organizaciones.

Es indiscutible que esa ofensiva se ha apuntado algunos tantos –supresión de la negociación colectiva en la industria automotriz, la adopción de leyes antisindicales increíblemente brutales en varios estados, colapso económico sin precedentes desde la crisis de 1929, que ha resultado en que 50 ó 60 millones de personas vivan por debajo del umbral de pobreza, y millones hayan perdido sus hogares. Pero esa ofensiva ha chocado con la resistencia de la clase obrera. Y, para nosotros, eso es lo fundamental.

Nuevas manifestaciones de resistencia

Sindicalistas de todos los ámbitos, especialmente de la base, intentan recuperar sus sindicatos para la lucha contra los patrones y el Gobierno, a pesar de los duros golpes que ha recibido la clase obrera y sus principales organizaciones desdehace casi tres décadas y a pesar de la complicidad de los máximos dirigentes sindicales con la ofensiva de las clases dirigentes.

No hay en este momento un levantamiento obrero masivo; los trabajadores y sus sindicatos están fundamentalmente a la defensiva. Hasta ahora, no se extiende la resistencia que presenciamos en la huelga de profesores de Chicago hace casi dos años. Pero hay hechos repetidos e importantes que indican una voluntad de resistencia que crece y augura grandes luchas entre clases.

  • La candidatura por la reforma de IAM logra importantes avances

Las elecciones de la dirección de la Asociación Internacional de Mecánicos (International Association of Machinists, IAM) se desarrollaron en las secciones de la IAM de todo el país durante abril. El sitio web de IAM de la candidatura por la reforma de IAM anuncia que su lista ha ganado la mayoría de los votos en secciones donde hace poco no tenía ningún contacto. Con una plataforma de resistencia y opuesta a las concesiones, la presentación de la lista ha dado nuevos bríos a decenas de miles de trabajadores del sector aeroespacial, tras la infame traición de la cúpula sindical en Boeing.

  • El sindicato de trabajadores postales elige a un dirigente con un programa de lucha

Mark Dimondstein, dirigente combativo de la sección de Carolina del Norte del Sindicato de Trabajadores Postales de América (American Postal Workers Union, APWA), recientemente ganó las elecciones para presidente del sindicato. Dimondstein se presentaba con una plataforma contraria a la privatización y destrucción del servicio postal estadounidense (proceso muy avanzado) y por la unidad con los otros tres sindicatos postales para echar atrás los ataques contra Correos y sus asalariados y lograr la anulación de las medidas ya adoptadas.

Los cuatro sindicatos de Correos acaban de formar la Alianza Sindical Postal (Postal Union Alliance) para luchar contra el “ataque sin precedentes” al servicio postal. Los sindicatos actuarán juntos contra la privatización, la subcontratación y otras medidas que ya han provocado la pérdida de decenas de miles de empleos. La alianza “se compromete a formar un frente común en la lucha por una auténtica reforma de las leyes postales”, para luchar contra el control de la fijación de tarifas postales de los Estados Unidos por el sector privado, y por el desarrollo de las actividades de Correos: operaciones bancarias básicas, actas notariales, ingreso de cheques y otros servicios.

  • Avanza el movimiento “15 dólares por hora”.

Estimulado por la victoria electoral de KshamaSawant y la exitosa campaña por un decreto que fije el salario mínimo en 15 dólares en Seattle, se han formado en ciudades de todo el país decenas de agrupamientos que reúnen a sindicatos y organizaciones locales de la población. En San Francisco, una resolución de la Unión Local de Sindicatos llevó la decisión de formar una coalición, encabezada por la sección 1021 del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (Service Employees International Union, SEIU), y por Empleos con Justicia (Jobs with Justice), entre otros, para que la propuesta de un salario mínimo de 15 dólares por hora se incluya en las elecciones de noviembre de 2014. “La campaña es para implicar a toda la población, no solo a los trabajadores de bajos salarios”, dijo Shaw San Liu, la portavoz de la Alianza de Trabajadores Progresistas (Progressive Workers Alliance) de San Francisco, que encabeza la campaña.

Como resultado de la creciente presión desde abajo, el comité nacional de la AFL-CIO ha difundido la propuesta de un salario mínimo federal de 15 dólares, en momentos en que Obama presiona por un aumento en el salario mínimo, de 7,25 a 10 dólares por hora (propuesta que es combatida con uñas y dientes por los republicanos). Muchos jóvenes sindicados y activistas de la población se están movilizando para apoyar la campaña.

  • Crece el movimiento sindical por un sistema de salud basado en el salario diferido (“single payer”):

Indignados por los ataques contra los sistemas de seguro de enfermedad conquistados por los sindicatos, más y más organizaciones sindicales se pronuncian contra la Ley de asistencia sanitaria asequible (ACA por sus siglas en inglés, mejor conocida como Obamacare) y llaman a apoyar la propuesta de caja única (sistema solidario – N. del T.). El tema emergió en forma explosiva en la convención de la AFL-CIO de septiembre de 2013 y sigue discutiéndose en el movimiento sindical. Algunos sindicatos, como UNITE-HERE, han informado en ese movimiento sobre las graves deficiencias del ACA. Es probable que en los próximos meses éste sea uno de los principales puntos de ruptura entre los sindicatos y los demócratas (y una de las palancas primordiales para lanzar un partido obrero).

En muchos estados, por ejemplo en California, el movimiento obrero establece alianzas con las organizaciones populares y de barrio para que la cuestión del sistema de salud de caja única figure entre las cuestiones que se votarán en las elecciones de 2017. El ACA estipula que en 2017 los estados pueden excluirse de la Ley o modificar su legislación ACA como les parezca, y esto incluye la posibilidad de salir del sistema de ACA, dominado por las compañías de seguros privadas y establecer el sistema de caja única. La Campaña por una California con buena salud (CHC por sus siglas en inglés), encabezada por el sindicato de Enfermeras NNU, informa a los sindicatos y a la población de los principales problemas de ACA. Con ello forja una base para emprender una campaña exitosa y derrotar a las aseguradors, que no vacilarán en gastar mil millones de dólares para impedir que en las elecciones de 2017 pueda presentarse cualquier iniciativa electoral que abra la puerta a la caja única.

  • El Movimiento ”Lunes de moral pública” se extiende por el sur de Estados Unidos

Un reciente artículo de la Red de Resistencia Sindical, dice que las protestas de los “Lunes de moral pública” que habían causado gran impacto en la capital de Carolina del Norte durante todo el año 2013 –encabezadas por los sindicatos y organizaciones populares– se han extendido a Georgia y a Carolina del Sur. Saladin Muhamad, dirigente de la sección 150 del Sindicato de Electricistas (UE por sus siglas en inglés) lo llamó “movimiento de masas en ciernes” señalando que cerca de 100 000 personas participaron en la manifestación de los Lunes de moral pública en Raleigh el 8 de febrero, procedentes de todas las regiones del sur.

Las manifestaciones tienen como objetivo protestar por los ataques del Tribunal Supremo y de muchos gobernadores del sur contra los derechos de voto de los negros, por las decisiones tomadas por los parlamentos estatales de no participar en la expansión de Medicaid prevista por el ACA, por los ataques contra los empleados públicos y sus derechos de negociación colectiva, por las nuevas leyes “tipo JimCrow” en el sur, por la extensión del creciente complejo industrial carcelario, los crecientes ataques contra las pensiones y el seguro de desempleo, por la falta de viviendas, los ataques y las deportaciones que sufren los trabajadores inmigrantes, la reducción del presupuesto de las agencias encargadas de los derechos civiles y mucho más.

Por lo tanto, no es sorprendente que los máximos dirigentes de la sección 50 del Sindicato de Trabajadores de los Servicios Públicos de Carolina del Norte, miembro de UE, hayan sido encarcelados y afronten graves acusaciones, junto con más de 900 militantes de sindicatos y de asociaciones populares locales. Recuperando las tradiciones de los primeros movimientos de derechos civiles, estos militantes se han implicado personalmente, y su proceso es una fuente de inspiración para los jóvenes y trabajadores del resto del país.

No es menos importante, en el marco de las manifestaciones de los Lunes de moral pública, el que mudhas organizaciones negras han reabierto el debate sobre la necesidad de formar un partido político independiente negro –el Partido de la Reconstrucción– sobre la base de este creciente movimiento de masas.

  • Manifestaciones masivas por el cese de las expulsiones

El fracaso de los demócratas y los republicanos en acordar “la reforma migratoria”, propicia la acción de los militantes de los sindicatos y organizaciones que no habían tragado la “píldora venenosa” de la “reforma integral de la inmigración”. Exigen que Obama detenga las expulsiones (más de 2 millones hasta la fecha), expanda el programa DACA (aplazamiento de las expulsiones de menores) y ponga fin a los despidos de inmigrantes indocumentados.[8]

Esta campaña ha recibido enseguida el apoyo de sindicatos locales y luego de uniones sindicales locales, y también de ayuntamientos (Los Ángeles y San Francisco) y al cabo de muchas ciudades e California y del resto del país. 

  • Continúa el movimiento por salvar el Instituto Universitario de San Francisco

Uno de los mejores ejemplos del combate de los estudiantes, profesores y padres de familia por defender la escuela pública es el movimiento “¡Salvar el Instituto Universitario de la Ciudad de San Francisco!”, una de las instituciones universitarias mayores de los Estados Unidos, con más de 100 000 estudiantes en 2010 (que han descendido a 80 000 como resultado del giro privatizador del gobierno).

Durante más de un año la resistencia ha ido en ascenso. Manifestaciones masivas, recogida de firmas dirigidas a la Junta de Supervisores para que apoye a la coalición Save CCSF! y a los sindicatos de profesores, concentraciones, ocupaciones de la oficina del decano para exigir las demandas de los estudiantes. Todo eso ha cambiado el clima político y el debate en la ciudad, en California y en el país.

Se desarrolla una lucha intensa que tendrá importantes implicaciones en la lucha por salvar la educación pública en California y a escala nacional.

La Red de Resistencia Sindical: un paso importante

Del 10 al 12 de mayo de 2013, se reunieron más de 100 dirigentes y militantes sindicales en la Conferencia de la Red de Resistencia Sindical, en la Universidad de Rutgers, en el campus de New Brunswick, Nueva Jersey.

Los preparativos de la conferencia, los debates y las decisiones fueron apoyados por cuatro sindicatos nacionales, dos federaciones sindicales de estado, cuatro uniones locales centrales y numerosas secciones sindicales y organizaciones obreras. La conferencia fue convocada para discutir acerca de las múltiples crisis que sufre el movimiento sindical, que hace frente a ataques incesantes de la clase capialista y los políticos que la sirven a todos los niveles, federal, estatal y local. La Conferencia planteó la pregunta ¿por qué el movimiento sindical sufre golpe tras golpe y responde con tan poca efectividad y resistencia?

La respuesta, como muchos oradores de la conferencia expresaron –y la declaración final insiste en ello– es básicamente doble: 1) la política del mundo del trabajo hace depender la protección de nuestros intereses del Partido Demócrata y 2) el movimiento sindical responde a los ataques antiobreros ante todo con campañas de presión que por sí mismas son incapaces de parar la hemorragia y sólo llevan a más agresiones sin respuesta.

En consecuencia, la declaración de la conferencia propone otro curso de acción: 1) terminar con la subordinación sindical al Partido Demócrata, es decir, afirmar la independencia del movimiento sindical con relación a los patronos y a los políticos que les sirven y forjar un movimiento de trabajadores unido e independiente, basado en un programa que fiel y consistentemente refleje los intereses y las preocupaciones de la clase obrera y de la inmensa mayoría de la población; y 2) tomar las calles mediante manifestaciones masivas, como la forma más eficaz de “presionar” para que se adopte de ese programa.

La conferencia aprobó una serie de importantes resoluciones tipo, que luego fueron presentadas por los sindicalistas participantes en sus organizaciones para que las discutieran y en su caso, las adoptaran, y las presentaran a la convención nacional de la AFL-CIO de septiembre en Los Ángeles. Además, la conferencia lanzó una campaña nacional en los sindicatos instando a la AFL-CIO a que demande la salvaguarda y la extensión de los sistemas de la Seguridad Social, Medicare y Medicaid, no aceptando ningún recorte y movilizando para la marcha sobre Washington convocada el 24 de agosto de 2013 por la Conferencia de Vanguardia de los Cristianos del Sur (Southern Christian Leadership Conference) y el centro Martin Luther King, para conmemorar el 50 aniversario de la marcha sobre Washington de 1963.

Una de las resoluciones tipo de la Red de Resistencia Sindical la aprobó más tarde la Unión Local de Sindicatos de San Francisco para presentarla a la convención nacional de la AFL-CIO de 2013, con el título, “¡Más que nunca, debemos construir un movimiento obrero independiente!”. La resolución expresa entre otras cosas:

Considerando que somos un movimiento obrero independiente y por ello jamás debemos subordinar los intereses y necesidades de la clase trabajadora a los dictados de los políticos de cualquiera de los dos grandes partidos, debido a que estos políticos se someten a la clase empresarial con demasiada frecuencia; y

“Considerando que el movimientoobrero ha sido desviado de la lucha por un movimiento sindical independiente mediante innumerables llamados a ‘compartir los sacrificios’ provenientes de los empresarios y los políticos al servicio de aquellos. La aceptación de la política del ‘sacrificio compartido’ ha llevado al movimiento sindical a suavizar nuestras demandas y a compromisos que nos han impedido construir un movimien6to de respuesta poderoso e independiente, en alianza con nuestros aliados locales, capaz de echar atrás la ofensiva antiobrera y obtener concesiones de la clase de los patronos…

“Por lo tanto, la convención de la AFL-CIO afirma lanecesidad urgente de construir un movimiento sindical independiente, rechazando todo de llamamiento a repartir los sacrificios y trazando una línea de delimitación clara y no fluctuante cuando se trata de defender nuestras reivindicaciones y los intereses de los afiliadosy de toda la clase obrera. La convención de la AFL-CIO mandata a la dirección que será elegida para que despliegue toda la fuerza del movimiento obrero, en acuerdo con las organizaciones de defensa de los derechos de los jubilados y de los derechos cívicos preparando una manifestación de masas en Washington, D. C., lugar en que se toman las decisiones, para demandar: ¡alto a los recortes en la Seguridad Social, Medicare y Medicaid y en todos los programas de ayuda social! ¡Extendedlos y mejoradlos, no recortéis sus presupuestos! ¡Cread un programa federal de obras públicos para que los 27 millones de desempleados y subempleados, vuelvan al trabajo!”.

La Red de Resistencia Sindical es un medio muy importante para proponer a todo el movimiento obrero una orientación política independiente. Su combatividad ha atraído a algunos de los mejores activistas sindicales y comunitarios –desde la lucha del sindicato IAM contra las concesiones en Boeing, al movimiento por un sistema solidario de salud, a los “Lunes de Moral Pública”, a la lucha de los trabajadores postales, etc.

El Comité Directivo de la Red está debatiendo el carácter y el alcance de la conferencia de primavera de 2015 que la Red organizará en Rutgers, Nueva Jersey, conferencia a la que han sido invitados dirigentes y representantes de sindicatos vinculados al Acuerdo Internacional de los Trabajadores.

El combate por candidatos independientes

En el ámbito local, se han dado algunos pasos importantes en los pasados meses respecto a la acción política obrera independiente.

En noviembre pasado, el movimiento sindical de Lorain, Ohio –el estado que tiene el mayor número de empresas siderúrgicas y del automóvil– se hartó de los demócratas y presentó una lista de 24 sindicalistas, trabajadores y dirigentes, en las elecciones locales, con el nombre de Partido Obrero Independiente. Once de los candidatos prsentados por la unión local central de sindicatos fueron elegidos.

Una serie de conflictos entre los trabajadores organizados y la dirección del Partido Demócrata llevaron a la unión local a la decisión de trabajar con sus aliados y presentar su propia lista de candidatos en la elección local.

Uno de esos conflictos concernía al convenio colectivo previo a la contratación, que fue adoptado y luego derogado por el Ayuntamiento, demócrata. Otro problema involucró al sindicato de chóferes (Teamsters): los concejales demócratas decidieron utilizar los camiones de la ciudad para tratar de romper la huelga de los chóferes.

Otro ejemplo de la efervescencia que se levanta en favor de la acción política obrera independiente, es la creación de la Organización Política Independiente (IPO por sus siglas en inglés), en enero de 2014 por el Sindicato de Profesores de Chicago (Chicago Teachers Union, CTU).

Un artículo publicado en el sitio web de CTU describe este acontecimiento como sigue:

“CTU decidió participar directamente en la política de la ciudad de Chicago y del estado de Illinois, con su propia organización política independiente. Esta decisión se produce en el momento en que una serie de problemas como las escuelas libres, la pobreza, el salario mínimo estatal, la reforma fiscal progresiva (TIF por sus siglas en inglés) y otros temas aparecen como importantes en las campañas políticas y en las reflexiones de los votantes en Chicago y en el resto del estado.

“Sin embargo, desde el punto de vista de CTU, la creación de una organización política independiente, IPO, no es simplemente para apoyar a determinados candidatos o promulgar leyes. Más bien, el objetivo es alejar la política de las tendencias que llevan a la privatización de la escuela pública y a la política de evaluaciones escolares obligatorias, y orientarla hacia lo que el sindicato considera que son políticas importantes para las familias trabajadoras y los 30 000 afiliados del sindicato.”

Sean cuales sean las limitaciones políticas de cada iniciativa –y son reales, por ejemplo, no plantean con claridad la necesidad de romper con los demócratas– estos tres ejemplos muestran que el problema de la política independiente es hoy una preocupación fundamental.

Sin embargo, si estos candidatos independientes, presentados por los sindicatos y las organizaciones populares, no se orientan hacia la clase obrera y sus organizaciones, si no son guiados por una perspectiva estratégica de construir un partido obrero, fácilmente pueden ser arrastrados al callejón sin salida del Partido de Familias Trabajadoras (que se sitúa dentro y fuera del Partido Demócrata).

Lo que hace falta es formar listas independientes de candidatos de los sindicatos y de las organizaciones populares a partir de los sindicatos (no simplemente sindicalistas a título individual) y de las organizaciones de oprimidos, que rindan cuentas ante sus organizaciones de masas, con programa y candidatos decididos democráticamente en un congreso de sindicatos y organizaciones populares.

En efecto, son los sindicatos y las organizaciones populares los que necesitan unirse para lanzar sus propias listas electorales en el ámbito local. Sería un desafío al aparato dirigente del movimiento sindical y a las organizaciones populares que desde hace mucho tiempo se han subordinado a los demócratas. Las candidaturas independientes podrían dar plena expresión al coraje que vive en lo más hondo de la mayoría de la clase trabajadora y dar rienda suelta a una dinámica de autoorganización que culminara en la creación de un partido obrero de masas basado en los sindicatos y en las organizaciones de negros, de latinos y de todos los oprimidos.

Sí, la necesidad del partido obrero es más actual que nunca

Por eso estamos de acuerdo con el veterano militante sindical de Kansas City, Bill Onasch, que escribe:

“La mayoría de los interesados coincidimos en que nunca como ahora había sido tan grande la necesidad de un partido obrero. Sin un partido nuestro, el porvenir a largo plazo del movimiento sindical es problemático.

”Aunque nuestro intento de implantación haya fracasado, la cosecha que esperábamos es más necesaria que nunca, y la semilla, que se ha conservado gracias al esfuerzo inicial, puede arraigarse en el porvenir, en condiciones más favorables. Como una familia de tenaces agricultores, no abandonamos nuestro campo, buscamos otra oportunidad para sembrar.

Creo que debemos mantener la continuidad de la lucha por un partido obrero, reactivando los Promotores del Partido Obrero (Labor Party).”

Estamos de acuerdo, al igual que concordamos con Mark Dudzic, otro ex dirigente OCAW que tomó el timón del Labor Party después de la muerte de Tony Mazzocchi, cuando afirma lo siguiente en una entrevista en New Labor Forum (enero-febrero de 2014):

“Tuvimos muchos errores con el Partido Obrero, pero también tuvimos muchos aciertos. Nuestra crítica de los dos partidos de los patronos fue absolutamente correcta (…). Nuestro modelo de construcción del partido se basó en la necesidad de tener raíces en las organizaciones y en los dirigentes de la clase obrera. Creo que nuestra propuesta ha resistido la prueba del tiempo.”

“No hay atajos. El movimiento por forjar un partido obrero está indisolublemente ligado al proyecto de transformar y revitalizar todo el movimiento sindical de los Estados Unidos. Es inconcebible imaginar el éxito de ninguna iniciativa progresista sin el apoyo y la participación de un movimiento obrero vigoroso y decidido. Está en juego la supervivencia misma de ese movimiento. Trabajamndo para reconstruirlo tenemos la oportunidad de corregir las opciones políticas y estratégicas que contribuyeron a su fracaso y de trabajar para asegurar que en el centro de su identidad esté la prioridad de una política obrera independiente.”

La necesidad de crear un movimiento por el partido obrero en los sindicatos no debe soslayarse con el pretexto de que es una tarea muy difícil. La lucha por el control de los medios de producción es indispensable para transformar la sociedad capitalista. Para lograrlo, los sindicatos –las organizaciones obreras que participan directa y concretamente en esta batalla– deben ser desconectadas del Partido Demócrata. Construir un partido obrero enraizado en el movimiento obrero es en definitiva la dura batalla que debemos librar y ganar.

El periódico The Organizer puede iniciar el debate y proponer a la Red de Resistencia Sindical, que se fomente una discusión más amplia en los sindicatos antes mencionados y más allá. Este problema puede y debe abordarse en la conferencia de primavera de 2015 de la Red.

[1] Contratos colectivos de protección social firmados en tres ramas o empresas entre sindicatos y patronos.

[2] Proyecto común de los dos partidos que se reparten el poder, los republicanos y los demócratas.

[3] Prerrogativa del presidente que le permite legislar por decreto.

[4] Caucus of Rank and File Educators (CORE) (N. del T.).

[5] En virtud de un fallo del Tribunal Supremo, las manifestaciones antiaborto tienen derecho a cerrar el paso a las clínicas. Hasta ahora, había una zona de seguridad en la cual no podían penetrar los manifestantes, lo que garantizaba el libre acceso a los usuarios.

[6] Acción legal contra los derechos de los profesores en California promovida por quienes pretenden privatizar la educación. (Nota del Traductor).

[7] SB 1070, ley del estado de Arizona de 2010, conocida como “ley del odio”. Es una amplia acción contra los trabajadores inmigrantes (Nota del traductor).

[8]Deferred Action for Childhood Arrivals (acción diferida para las personas que llegaron de niños a Estados Unidos, sin un estatuto legal). Es un memorando del gobierno de Obama del 15 de junio de 2012 que plantea ejercer la llamada “discreción del fiscal” con relación a algunos individuos que emigraron ilegalmente a Estados Unidos cuando eran niños. No da estatuto legal a la persona, ni altera el estatuto migratorio ni desbroza el camino a la ciudadanía. (Nota del traductor).

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